Es el EROTISMO de las más típicas y notorias manifestaciones de lo Humano. Participa por igual del AMOR y la SEXUALIDAD. A aquel le pone la carne y a ésta le quita la animalidad y le pone trascendencia.
Así, por el EROTISMO, la SEXUALIDAD queda dignificada, y el AMOR energizado. ( María Zambrano )

martes, 23 de junio de 2009

BAJO LA LUNA


Preludios de la noche de San Juan envueltos en la atmósfera del solsticio , propicios a la pasiones oníricas, fervor imprescindible para que los sueños se manifiesten.
Conspiración mágica para el Reencuentro. El amor está en su morada abierta, de nosotros depende mantener el hechizo.


"Te amo tanto que en puro fuego me consumo... y bajo la luna de la dicha mía, miro tu rostro que sonríe como un ángel...
Bestial emoción del sentimiento que al corazón ha llegado como una montaña de verdes árboles...y que se barrunta crecer hacia abajo hasta llegar al centro de la misma tierra...
A ti, mi amor, que tanto me has dado, te correspondió abrir las puertas de mi alma en una mañana blanca... de alianzas que al cielo gimen ¡quererse para siempre! " ( Texto de J.F. González)

viernes, 29 de mayo de 2009

DONDE EMPIEZA EL OLVIDO

Poema de Josep Lluis Seguí y obra de AdelA CasadO
volviste el rostro
y ya empezó el olvido
ni retener pude el sabor
agridulce del beso
helado el aire com estaba
sucia la noche de sombras
cansado el corazón de inútiles
latidos inmunes al pápito del deseo
qué lejos estábamos cuando apenas
habíamos despegado los labios
la mirada huidiza el torpe
gesto de retener la fugacidad
de una estrella en su huida
girones de piel o palabras
promesas gastadas quedaron
sobre el banco de madera del parque
donde una vez fuimos ilusión
cuando ya sabiamos que ahí empieza
el olvido, el olvido

miércoles, 27 de mayo de 2009

OFRECIENDOME LA MANO

Texto y obra de Juan Carlos Julian
De forma callada y serena extiendes tu brazo sobre la mesa ofreciéndome tu mano. ¡Cuánto sabemos los dos de éstos momentos!. ¡Aquí estoy!, cansada y en paz después del trabajo de todo el día.
No me pides que te coja la mano, solamente deseas estar más cerca de mí.
Tomo su mano como si se tratara de un pajarillo herido. Cálida y suavemente la acaricio, como si de terciopelo fuera.
Ahora ya coges mi mano para unirnos en un momento sin palabras, pero las miradas hacia el corazón.
Sí, somos pareja de uno.
¿Nos acostamos? –me dice-.
Sí, ya es hora –le contesto-.
Como si fuéramos por una alfombra roja, nos vamos por el pasillo de la casa hasta el dormitorio cogidos de la mano.
¿Pasión? sí, de la que apoya su cabeza en mi pecho hasta que se duerme, y de la comienza y acaba como empezó: uniéndonos, siendo pareja de uno.

Juan-Carlos Julian

martes, 7 de abril de 2009

EL PAISAJE NEVADO

Texto y obra de Angeles Charlyne
La rumorosa habitación, grande para sala, trepidaba con la música. En realidad era un recreo revancha de Marisol que se había ganado siete horas de libertad. Había aprendido, duramente, que ese lapso, era tan preciado como el aire.
Cuando hay un día, una hora y un tiempo determinado, debes tomarlo -se dijo- puede no repetirse en meses. Las prisiones suelen ser ciertas o imaginarias, depende del ánimo del prisionero.

Ella tenía varias razones, todas válidas para no concederse recreos posibles, necesarios y fertilizantes. Las historias de las confinaciones, en los seres humanos, recorren una gama colorida de ejemplos precisos, respetables y ciertos... para sus protagonistas, pero no para personajes desquiciados como Karl.
En realidad fue un descuido de ella, por cuanto Lelia le advirtió que percibió en ese tipo, que levitaba impulsos, capaces de otorgarle un control mental y físico, más allá de lo aceptable. Y, en realidad, mucho más lejos de lo imaginable, algo que Lelia no tenía ningún interés en comprobar. Sólo que, una tarde antes del día de la historia, le susurrara, en tono cauto, casi precautorio, profético, al mejor estilo de escritor de auto ayuda “ todo adentro o nada afuera” . La frase, feliz por lo oportuna, reveladora en tiempos de confusión, guió sus decisiones. “Bah... ella se lo imaginó así”-se dijo Marisol, le venía muy bien; era lo mejor para postergar tanta precaución.

Batallaba con un doble desencuentro de hijos adolescentes que vivían sintiéndose únicos propietarios de las urgencias; sin descuentos para nadie, sin relevos, ni espacios para la vida. Pero ese era otro día, que, muy bien no sabía por qué, iba a ser distinto. Nadie le extendió un certificado de garantías, pero ella consolidaba una seguridad propia, blindada a prueba de escepticismos. Además, tampoco tenía ganas de confrontarlas con extraños. Ella estaba segura y era suficiente.
La ducha barrió las últimas dudas que se esfumaron detrás de la diligencia con que la esponja enrojeció su cuerpo. Se sintió nueva. Pura. Virginal. No sabía por qué era necesario. Tampoco, seriamente, se puso a conjeturar sobre eso. Era simplemente algo intenso, íntimo, irracional pero que decidía por ella. Su cuerpo salió barnizado de jazmín y ron, sin sospechar que esa combinación era su favorita.

Las dos razones de su incordio se disolvieron raudamente detrás de citas fugaces, ciertas, tertulias y recitales inesperados, nacidos del imprevisto. Claro, ellos, sus hijos, no podían detectar jamás nada, que les llamara la atención porque, en realidad, nunca la escuchaban.
Tomatito desde el CD flamenqueaba, mentiras baleares, buenas para templar su piel y su ánimo.

Kart, llegó puntual y flemático, casi como siempre en que el protocolo lo tenía prisionero con permiso de salida condicional. Ella decidió que el mejor saludo era rodear su cuello con sus brazos lánguidos, delgados, pero firmes, someter con su lengua aquella que deseaba retener y dejar en claro para que estaban y por qué.

Karl, era un hijo de... las circunstancias. Recibió la gracia, el bautismo y se los guardó. Egoísta con chapa, se quedó con el vuelto y sin recato -nunca lo tuvo- todo le pareció poco. Trató que la suya visitara aquella garganta inexpugnable, para dejar la marca en los sentidos. Ninguno de los dos, pudo asegurar de donde llegaban las seguridades, para que se sintieran desatados aunque atados. Esta era otra de las prisiones imaginarias. En las propias dulces y felices, disfrutaban el olor de cada segundo y resignaban los de quienes, sin mal, viajaban de la realidad a la verdad.

La hora siempre es la de la deshora y ellos decidieron hacer morosa la consumación. Un tiempo después de que los sabores de la cena cambiaron de dueños en sus bocas, supieron que todo estaba bien, a punto y casi como el postre, llegaba en la frutilla de dos bocas hambrientas, de otros destinos.
Las sábanas rojas presagiaron que la temperatura era lógica. La fragua de las mejores figuras fueron consumadas y consumidas. Antes, un pequeño detalle sugerido por Lelia, fue fielmente cumplido por ella, por ese movimiento mecánico como el de la pleamar, juntó todas las pruebas de esa presencia deseada y necesaria.

Su portafolio trabó la puerta del dormitorio, segura que de ser necesario, preservaría esa presencia galvánica lo que fuera necesario lejos de las miradas, las recriminaciones, las cuentas pendientes, las facturas morales impagas, hasta que el campo estuviera limpio. Por eso su entrega, decenas de orgasmos después, las motorizaba el viento llegado de la nada y del siempre. Tenía un tiempo. Tenía un momento. Tenía una oportunidad. Y no perdió, no sólo el tiempo. Hasta la ultima gota. Hasta el último aliento, hasta la última humedad de cada hueco de su cuerpo, fue bebida por él, cuidadosamente, se sintió por una vez, dueña del futuro, sin saber para que le servía. Nada de seguridad. Todo de felicidad. Los sentidos estaban celebrando el carnaval del siempre.

Cuando las horas insaciables no decrecían en intensidad, se dio cuenta que había iniciado un viaje sin destino racional. Ella lo era. No se asustó, porque creyó que la vida siempre da oportunidades y se entregó, y se le entregó. Tampoco dudó cuando regresó de la ducha absoluta donde cada gota era el bautismo de otra sesión de posesión.

El piso de la habitación estaba blanco de pequeñas huellas de papeles que, reunidos, escribían una historia ¿o eso le pareció?
Barrió todo bajo la alfombra, como los políticos sus decisiones que comprometen la vida de sus semejantes y las de los niños que sólo tienen derecho al hambre. Habría un mañana para ordenar, casi una disciplina de su vida, que supo licuar con el fuego de la circunstancia única. No quiso encender la luz. Todo había sucedido en la penumbra que cuenta, más que cómplice, con la imaginación fragorosa, él no estaba. Pensó que, tal vez, andaría por la cocina, buscando en la heladera otra copa de vino, angustia oral que él confesaba. Tampoco allí la vida le dio respuesta.

En la intersección de las otras habitaciones y desnuda, como la verdad, se rascó la cabeza. Buscó sus llaves, estaban en el lugar -ella era ordenada- y ningún otro espacio estaba habilitado. Creyó en un nuevo juego que el silencio del después, se encargó de comprobar. Sólo una pista le quedaba para la desazón que marchaba a fondo desde su alma, un emblema pequeño, casi un dibujo imperceptible, le enseñó que esa lluvia nevada reunía un mensaje imprescindible. Agitó su cabeza, dubitativa y se acostó.
A la mañana siguiente, con obsesiva prolijidad ordenó la lluvia nevada, se tomó el trabajo nacido de la nada, para convenir que tan poco es tanto o al revés, según se prefiera. Acalorada y llevando su flequillo hacia atrás, enjugando el sudor, de ayer, pudo armar ese pequeño y frágil rompecabezas de quien nunca supo decir bien lo que escribía...
TE AMO...
Pensó en Lelia su amiga, pero ya era tarde para contar que el aire, suele pasar y quedarse. Las tibias cenizas de las brasas ardidas, lamían sus entrañas y no le permitían mentir.

viernes, 3 de abril de 2009

LIBRE, PLENA

Una a una
Con mano ágil
Quitó las trabas del cabello tenso
..........
Sacudió su cabeza
Flotaron libres
Inundó la estancia en agitado vuelo
Extendió perfume

Libre
Plena

Aspiró profundo
Enmarcada de cabellos negros
..................................
Retomó el rito
Alisó, tensó los cabellos
Colocó trabas y peinetas

Meditó en silencio
Y...
........................................
Una a una
Con mano ágil
Quitó las trabas del cabello tenso

Jugó con ellos
A esconder su piel
Tirarlos hacia atrás, volverlos al frente
Cubrir los senos

Enredó sus dedos
Sintió música en las palmas
Formó un velo
Negro sobre blanco

Alzó la vista
Buscó otros ojos
..................................
En el fondo del espejo
En el fondo de su alma

lunes, 16 de marzo de 2009

LA BUSQUEDA

Relato de Angeles Charlyne y obra de Jose Francisco Gonzalez
¿Podríamos encontrarnos? - propuso él.
¡Por qué no! - respondió ella.

Los meses huían incontrolables, desapasionados, como espuma irrefrenable, lista para dejar de ser.
Una pompa jabonosa, acostumbrada a ser barrida por la lluvia de la ducha cotidiana.
Ellos, se quedaron, desnudos como el almanaque deshojado, entregándose, olvidando el insistente tragaluz del mundo que, empeñado, quería robarles tiempo y brillos de vida.
Escondidos y distantes de la ciudad, se refugiaron bajo el puente colgante, donde la razón se pierde y uno se encuentra a solas, ganando sentidos a la guerra de cada momento.
El instante era tibieza, como la del jacuzzi; redondo, igual a la oportunidad.
Se les antojó un bote blanco, donde el placer los trasladaba al país irrenunciable del goce.
El vaho de la boca entreabierta de la mujer, derramaba poemas a punto de ser descubiertos, empañando el espejo de la habitación y del tiempo por venir.
La huella existencial respiraba vida.
Las letras, bailaban melodías desordenadas, como las prendas que, sin custodios ni testigos, quedaron dormidas sobre la cama.
El invierno, dentro, inauguraba su primer día de gloria.
La tarde merecía un festejo.
La pérgola, esclava del jardín, sostenía ramas entrecruzadas de diversos rosales.
El aroma se confundía en el espacio, batallando silencios, pugnando por la palabra.
La magia brotaba en el cielo nítido de junio.

Era fin de mes, de las ansiedades y comienzo de la fiebre estallando en cuerpos mojados, como el pan, cuando la levadura revienta en promesas y consumaciones.
Ellos, comensales vespertinos, se alistaron para probar bocados, bebiendo la copa ajena, convidando su carne, saboreando besos, mutilando abrazos fraternos, consecuencias del hambre y nunca decir no.
Perdidos, se encontraron... sustancia de gozos y sombras, gotera intermitente; miradas de cal y arena; caricias de sal y azúcar; respuestas sin preguntas, preguntas sin respuestas.

“¿Mentía la verdad o la mentira decía la verdad?” -pensaron - voto de clausura y fantasía.

¿Quién podrá echar de menos tanto misterio...?
¿Quién se animará a contradecir la furia de los cuerpos..?
¿Quién blasfemará sobre la conciencia...?

Los veladores en las mesas, apagaron las luces, detrás de las cortinas.
La música derramó desde el cielo y para la tierra, lloviznas, bautizando el sexo a hurtadillas; un permiso excitante y loco, reuniendo antojadizas formas de amarse, perseguidas por ambos, como borrachos en la ruta de sus cuerpos.
Vivir cuesta - murmuró él- cuando el alma tiene un saldo generoso de privaciones.
El alma nos dice ¡hola! y, reverenciándo, nos saluda en el momento preciso; si lo dejamos pasar, puede ocurrir que muera sin hablar -dijo ella-

La pareja abandonó el alojamiento, como dos desconocidos.
Cada uno eligió su saludo...
El vistió ropas de señor aconsejables a fin de reunirse con su mujer.
Ella, traje de señora, adecuado para verse con su novio
El, marchó por el sendero del yo no fui.
Ella se perdió por el camino del que sé yo...
Un cometa irrepetible los dejaba atrás

sábado, 14 de marzo de 2009

UNA CARTA PARA ADAN

Poema de Paloma Blazquez y obra de Sebastián Moreno.



Cuajado de lluvia, en la piel el tacto del frio.
Despójate de telas, reinventemos el paraiso.
Tu el naufrago, yo la isla.
Tu el mar, yo la arena.
Tu el cielo, yo el confín.
Abrásame como el desierto, cálmame como el oasis.
Cartografía de ternura, edén tu cuerpo
paraíso el mio.

viernes, 13 de marzo de 2009

AYERES

Poema de Alfonso Gomez Rico y obra de Valeriano Cortazar.

Sin ti, yo siento frío
Contigo tibio calor
Manos que se cruzan
sobre el cuerpo mío
Manos que se enlazan
por tu anatomía

Ojos que reflejan las
ansias de ser mía
Corazones ardientes
temblando al únisono
Bocas que se besan al
compás de un grito
Piernas que se apartan
para recibir

Jadeantes pulmones
Ritmos que se unen
Senos que inflaman sus
velas deseando zarpar
Sangre que corre por venas
Derramada en copas

Ternura de niños
Locuras de adultos
Seguimiento de huellas
Entrada a laberintos
Madeja de cabellos
que tejen los sueños

Párpados cansados
Palabras que caen en silencio
Dedos que señalan
Lengua que encerrada canta
al amor

Después, el canto del ave
El susurro de la noche
Lamentos de grillos
El nadar de peces

Tú y yo caminando por
las lejanías de nuestros
ayeres

miércoles, 4 de marzo de 2009

M:E:

Poema de Antonio Guzzo y obra de Eva Alcaide
 
Explosión se vida
Ansiosa de lujuria
El primer beso
En cada beso doy
Mis dedos embriagados
Te recorren en sueños
y en vigilia
Presente y ausente
Miro mis manos
te siento
Murmullo de hojarasca
Amarillo preludio
De las sombras
Anillándote en mis brazos
suspirándote
amándote

CARTA A LA MUERTE

Poema de Paloma Blazquez y obra de Luciano Barriga



Dama crepuscular,jirón de noche, envuelve entre velos compasivos el mortificado cuerpo.
Dama del alba, no llames a la puerta, no robes la gloria de la primavera.
Dama de la aurora, olvida el nombre, el aliento y el latido, no sesgues el amanecer.
Dama del rocío, no afiles la guadaña escarchada, que tu tajo no cercene el atardecer.
Conmovida, mezquina, pretérita y futura, parca es tu nombre.

sábado, 28 de febrero de 2009

TRANSMUTACION


Poema y obra de Alicia Martinez Linares



Misterioso perfume. 
Placer de piel en piel., oculto deseo 
sueño de ayer realidad de hoy Manos seductoras  prodigio de momento 
ceremonia única de amor  qué feliz me hiciste
 por lo que te dí, por lo que me diste
¿qué queda por decirnos ? ¿ Existiremos ?

viernes, 20 de febrero de 2009

ORGASMO TACITO


Poema y obra de Alicia Martinez Linares

Quiero sentir un beso aquí en mi boca. Quiero sentir tu alma enamorada. 
Quiero sentir la luz de tu sonrisa. Quiero sentir la dicha de abrazarte. 
Quiero sentir los dos en uno solo. 
Quiero sentir el éxtasis de vida. 
Quiero sentir que tu me amas. Quiero sentir también que yo te amo

miércoles, 18 de febrero de 2009

SORPRESAS EN LA NOCHE

Relato de Angeles Charlyne y obra de Fatima Queiroz

Después de la lluvia se fue desgarrando la noche, lloraban los verdes como estrellas prendidas de los árboles.
Todo parecía morir bajo el aguacero.Los faroles de la calle titilaban despiertos de horror.
Desde la ventana del hotel los autos se veían estúpidas patrañas al garete.
No supe que hacer con tanta oscuridad que, adentro, parecía más grave.
Me vestí, protegiéndome con el gabán que llevaba en mi maleta y bajé las escaleras.
La luz se había cortado y el ascensor se había detenido por muerte repentina.
Una mujer de negro me cruzó el paso, cuando la acera se abrió amplia y húmeda.
No llevaba paraguas, era todo río, de la cabeza a los pies; gato negro acurrucado en el portal de las sombras, erizado y en acecho, desplegaba morosos movimientos convocando supersticiones.La figura atrevida se desplazaba lánguida y sensual
Su cabello largo descendía liso, lacio, irremediable, buscando la cintura.
El vestido se adhería al envoltorio del preciado, fragante y lujoso estuche.
La perseguí, obsesivo; un perro al acecho dispuesto a cazarla.
Ella no me miró; su perfil erguido era guiado por la nariz altiva y soberbia, que seguía apuntando al frente, todo un canto a la indiferencia.
Le gruñí un par de guasadas; inmutable, como la lluvia, no cedió; demasiada agua que no podía con el fuego.
Giramos, como trompos, sobre la ochava hasta tropezarnos otro hotel, un guiño de luz en la tormenta, “debe ser el suyo”, -pensé-
Decidido a entrar, la tomé del brazo, para obligarla a que me mirara. Lo hizo, derramando la mirada de sus enormes ojos azules y por primera vez sonrió, aceptando, luego de mecer la cabeza; el bing bang afirmativo.
Urgentes, a dúo, llamamos al ascensor, rastreando el sexto piso; ascenso a un cielo privado.
El palier del lujoso apartamento se extendió, generoso, una cinta silenciosa con forma de afelpada alfombra.La llave giró en la cerradura de esa puerta maciza y veteada, que se abrió, hospitalaria.
El recibidor mantenía temperaturas necesarias para noches indomables, como esta.
Colgué el saco, empapado, en el perchero centinela que descansaba detrás de la puerta.
Ella desapareció, supuse a buscar un trago salvador que atizara carbones preventivos.
Me senté a esperarla en el mullido sillón de pana azul, casi pausa contra el cielo.
El retrato del hombre, sobre la mesa enana de roble, llamó mi atención. Lo tomé cuidando no ser visto.
Joven y apuesto llegaba, desde la imagen, con el cabello rigurosamente estirado hacia atrás, seguramente sujeto en la nuca, una forma de poner orden con la cara.
Su rostro anguloso, era de una extraña y perturbadora belleza.
Se me desvaneció de las manos, a tiempo, cuando ella regresó, irrumpiendo en el instante revelador.
La mujer, como ave urbana de la oscuridad, se acercó, con ojos crecientes, casi desenfundados para observar y la boca glotona, entreabierta, dispuesta a quedarse con todo.
Su perfume estaba sellado a ella, como un escrito sobre la piel visible. Un graffiti exultante, sobre la pared inmaculadamente blanca.
Sus pechos asomaban firmes; la pollera seguía presa del encanto y el canto del cisne.“Seguro que va a saltar la espoleta del deseo y morderemos la mejor granada” -pensé-
La noche agonizaba y yo también, preso en su cárcel con rejas de carne.
La besé y seguí lamiendo su cuello, paseando por sus pezones para llegar al ombligo, creado con la sabiduría de un artesano.
Decidido, me dispuse a continuar el viaje hacia el sur, en llamas, para quemar las mejores naves sin estrenar, que suelen ser las fantasías improbables
La mano de ella se interpuso, interrumpiendo la marcha.
Pareció sobresaltada, impaciente como si se tratara de su primera vez.Me abalancé, león hambriento, buscando derribarla.
La arrojé con violencia sobre la mesa de vidrio, comprobando que se acoplaba a la superficie, con la armonía que emergía desde la repetición.
De un tirón le arranqué la ropa.
El paisaje era prometedor y de matices soterrados, como el tiempo que afuera cambiaba lluvia por espanto.
De ojos cerrados, la autopista del placer, que exploraba como un ciego en la maleza, me tropezó con un trémulo escollo, que se agitaba en el ojo del huracán.
La sorpresa, abochornada, caída, se dejó ver, minúscula, flácida entre las piernas, en el mismo instante que le escuché decir -con voz melodiosamente ronca- “Me llamo Raúl, no me diste lugar para que explicara...”

ngeles Charlyne
De la serie “Ironía erótica

REDENCAO

Poema de Elza Fraga y obra de Jose Hermitagno

Toda mulher
faz poesia
com o corpo
ou com a palavra...


cada gesto afoito
cada marca no rosto
ou é poema
ou coito


Só a poesia
salva.

COMO ACORDAR AS ESTRELLAS

Poema de Elza Fraga y obra de Roxana D'Empaire 

Um céu enluarado
a mansidão do vento 
dobrando uma esquina
a pausa do tempo
parado, esperando,


a espreita da noite,
tentando contê-la.


Só minha dor
rasgada num grito
consegue
acordar
as estrelas.

sábado, 14 de febrero de 2009

QUIERO LLENARTE DE POESIA

Poema de Modesto Herrera y obra de Amarande Guzman
Quiero llenarte de poesía
aunque sea un pleonasmo
que circule por tu cuerpo
quiero ser metáfora que anide por tus senos
tropo, metonimia, figura encantada
por tus muslos color de mis deseos.
Quiero gritar qué, en la palabra
encontré la imagen que subyuga
y que aniquila el egoísmo
y comparte con su savia
el dulce placer de una mujer enamorada
Quiero llenar mi cuarto,
mis paredes, de metáforas
que resbalen hacia el lugar preciso
de los cantos que presagiaron
que un día al fin
estaría nuevamente enamorado.
Hoy no sé como ayer
si tu me amas
¿importa acaso para sentir
que el tiempo se diluye
y los templos celestiales de tu cuerpo
ahora son parte sustancial del mismo tiempo?
Hoy no necesito conjurar al silencio
o brindarle otro canto de amor al laberinto
hoy deseo perderme
encrucijada entre tus piernas
y ahogarme en el líquido vital de tus anhelos.

EL BESO

Poema de Paloma Blazquez y obra de Luciano Barriga



Posados los labios, roce
caricia.
Tiemblan tus labios, tiemblan los mios.
El suave aliento adueñándose de mi.
Vorágine desconocida, los ríos se entremezclaron.
¿Donde esta el tiempo? se suspendió, voló, transitó.
Beso caos, beso cosmos...
Solo los ojos fueron testigos ciegos.
Beso eterno quiero ser...

viernes, 13 de febrero de 2009

DANZAR EN EL AIRE

Poema de Alfonso Gomez y obra de Vicente Gimeno
Danzar en el aire
Perderme en su baile
Gozar las guitarras
Taconear las botas
Tocar el tablao con esa
morena que me habla de
amores
Sonar las palmas
acercar mi rostro
Oler su perfume
Beberme las flores
que su ser despide
entre vuelta y vuelta
Rodear su cintura
Sentir su esbeltez
De trigo doradode un amanecer
Mojado del néctar
de sus movimientos
Empaparme quiero con
la humedad de sus poros
Con lo suave de su piel
de sus brazosde su cuello
Labios palpitantes
Cuello de princesa
Mientras las guitarras
tocan seguidillas
yo ardo por dentro
Por sus ojos pardos
Por su cabellera negra
Manos y piernas de
mármol de Carrara
Me mata la tentación
Azucena blanca
de ágiles pies
Doncella que estremece
al solo admirarla
Vibración de sentimientos
cuando se le aplaude
Cuando aparece con vestido blanco
como tulipán tras el cortinaje
Cuando baila es un remolino
de pasión envuelta
Es hoguera y fuego
Luces de bengala que
iluminan los cielos de
la Andalucía
Los hombres fallecen de
deseperanza mientras las guitarras
tocan su adios postrimero
Ella deja de recuerdo sobre el escenario
su aroma grato y fresco de su zapateado
Mientras yo serio y mudo, la veo que huye
por las bambalinas y ya nunca sale por
desgracia mía

jueves, 12 de febrero de 2009

COMO A MI TAZA DE CAFE

Poema de Edilberto Cárdenas y obra de Hector Mendieta
Mi inédito amor,
aquel que creíste conocer
sustenta a través de mis sentidos,
que tus ojos ya no tienen la pureza
que ayer me inspiraban, como a mi taza mi café.

Quiero quedarme al margen de ti,
tan así, como que ya no quiero verte,
quiero adelantar mi reloj
para alejarme, no sé, cuanta instancia;
Insólito, ya no me llegan tus libros de gramática,
los cuentos rotos, la novela policiaca... ya no acuerdo
del desaliento, se fue contigo,
ya no te extraño como a mi taza mi café.

La puerta se cerró, salpicando las hojas el viento,
sacúdete el otoño, ya no vengas,
busca amores tiernos en la esquina de tu closet
aun te queda tiempo para una ilusión y un reproche.

Añorarás mi tertulia, mi lápiz, no sé, yo ya no añoro
tanto como a mi taza mi café

lunes, 9 de febrero de 2009

RESILENCIA

Poema y obra de Alicia
 Martínez Linares

No preciso morir para saberme viva 
Si viva sé que es morir. 
Buscaré en la vida el sueño
compartiré el amor 
olvidaré lo que paso. 
Miraré la luz
sin límites ni asombros 
Porque existo, 
porque me conozco 
porque me amo

lunes, 2 de febrero de 2009

HOMENAJE A MODIGLIANI


Poema y obra de Alicia Martínez Linares

Hoy quiero amor evocar cada segundo que pasamos. 
Un sueño de tertulias lejanas. 
Busco tu voz y en mí, encuentro el retorno de una dulce ilusión.
 Delirio de sentir, 
aroma de la vida anhelos de primavera, 
es imposible arrebatar cuanto yo ansió. 
Te dibujo, te hablo, te persivo.
 Mas en mí tu recuerdo te apodera. 
Eres mi dueño en el Edén perdido. 
Tus manos y a ti con esperanza imploro

domingo, 1 de febrero de 2009

DONDE TU ESTAS...

Poema de Modesto Herrera y obra de Vicente Gimeno
Desde donde estás, perdida en mi memoria, recojo todos los momentos en que me hiciste sentir que el aventurero que hay en mí, exploraba continentes perdidos al recorrer tu cuerpo.
Sabías desplazarte en medio de esos mundos de palabras y te comunicabas con tus manos y tus piernas. Eran tus rodillas dos lunas que constantemente gravitaban sin leyes newtonianas; tus muslos, dos planetas alrededor de un sol oscuro y húmedo, las arcadas del misterio, la compuerta deteniendo a otros universos.
Cierro los ojos y alcanzo a recordar los desdoblamientos de mi cuerpo detenido por tus hombros y tus codos, sujetando los instantes en que viajamos por otras rutas donde ninguna carta de navegación podría indicarnos en que punto del espacio nos encontrábamos.
Tus senos apuntaban siempre hacia una constelación diferente y así atravesábamos el cosmos como preludio de otras vidas mejores que las nuestras.
Hoy después de millones de estrellas y tantas vidas, casi como un milagro escondido, te materializas en la María de todos y llega a mí la imagen de la mujer-símbolo en la cual deseo diluirme y te idealizo y “te veo igual en la tierra como en el cielo”.
Eres todos mis muertos y mis vidas por delante, los años que esperé para volver a verte, la búsqueda que se esconde en algo inesperado, repentino que fue llegando suavemente y construyendo un puente de mi espíritu y así permanecer en el tú y yo en este espacio que se diluye entre el silencio y las palabras que se quedaron detenidas, como una vez en mis sueños tu figura borrosa y líquida se introdujo en mis venas hacia un largo viaje de la sangre que mis recuerdos albergaban en un tiempo taciturno, quebradizo y roto.
Un millón de espejos se rompieron provocando destellos entre el sol y las noches oscuras de mi cuarto. Un millón de veces rechacé la llegada de mi sangre hacia el cerebro, en la que viajaban células tuyas prefijadas en mis sueños.
Pero a pesar de aquellos momentos que mi ser se revelaba cuando tu aparecías en mis sueños y despertaba de repente sin poder atraparte en mi conciente, no pude detener el avance del polvo y de las piedras, en ese largo camino dentro de mi mente, tu cuerpo desnudo y los orificios de historia y de rutinas, las pesadas relaciones familiares se cayeron y me olvidé de parientes sin sangre ni raíces y solo a ti te vi.
Fue tanta presión la que llegó a mi mente que la sangre me bañó por dentro, sentí envejecer y nacer al mismo tiempo, tu estabas presente sin quererlo, tu memoria fue más fuerte que la magia, navegaste sola por mi sangre y poco a poco mis sueños recobraron tu imagen repetida y rota en medio del silencio de mi cuarto hasta que Dios y el diablo nos olvidaron.

MIS DEDOS

Poema de Alfonso Gomez y obra de Roxana D'Empaire

Mis dedos son hormigas
que suben por tu cuerpo
en noches soñadoras
Son timables que se mueven
al son de tu existir
Son pájaros que vuelan entre
veladas sombras
Son teclas que le cantas a tus
labios y a tu pelo

Son garfios que evitan que te vayas
Lazos que te atan mucho a mí
Alas de mariposa que aletea por
tus encantos
Péndulos que marcan las horas de
pasión

Son fuego y son llamas
Son redobles de tambóres que tocan
la retirada cuando tú estás cansada
Velos que recorren señales luminosas
de las lunas y los soles

Mis dedos son señales y sus uñas
estan llenas de ti

sábado, 31 de enero de 2009

LA PASION ... Desde El Otro Lado

Relato de Angeles Charlyne y obra de Monica Lowenberg

Mi soledad goteaba ese día, oscura y pesarosa, desde mi cielo gris.
Las tormentas, viajeras del alma desencadenan, a veces, lluvias silenciosas que rasgan el alma, empujándolas hacia la salida. Buscaba una distinta, aunque la diferencia durara el soplo de Dios.
Tenía que olvidar el amor que me construyó la prisión, a quien me había dejado herido, peor que muerto, preso y esclavo del

 recuerdo. Un fantasma de mi peor pesadilla.
Era de noche. El terciopelo negro no sedaba desazones; hormigas rojas marcaban su paso ansioso por saber que ocurriría. La propuesta golpeó mis instintos.
Un amigo, mayor y viejo conocedor, me dijo que debía probar;

 arrojarme al espacio de la nada, llenándome de adrenalina; que los cambios eran savia viva de los desafíos, ¿por qué no? pensé, con la resignación amortizada y la

 desesperación jaqueada por la inmovilidad.
Me colocó frente a ella, muda y oscura en la penumbra y presentándomela -dijo
¡dale! ... después me contás que tal te fue… ¡que te diviertas! Sus palabras quedaron suspendidas en

 la helada tarde noche del relevo de luces. Quedé sólo en su casa.
Di una recorrida, para marcar esos alrededores en mi memoria; un seguro contra lo inseguro. Volví a la casa, vigilado por la luna empecinada en mis pasos.
Entré y el silencio me golpeó hasta detener la circulación del futuro. Decidí sentarme.
Ahí estaba, inmóvil, no sé por qué, convocante. La luz brillando desde

 el cristal, iluminó espacios de sombra.
La sentí mágica y envolvente, desbordando códigos impensables y desconocidos, que debía traspasar. La estudié, sin descifrarla, el tiempo babélico de llegar al cielo.
Hasta convencerme que un idiota era el inocente del paraíso.
Vocales y consonantes se fundieron y no se confundieron con el espacio blanco, llenándolo. Decidí por un nombre de cinco letras, que supuse

 de mujer, Irina, que se agregó a la lista del sitio caliente.
Pensé que ella podría rescatarme, además de complacerme; por eso la elegí. La invité a alejarnos del salón para una charla a solas.
Como una mariposa guiada por tentadores vientos, marchó conmigo, desprejuiciada en alas del deseo, cuando las puertas de la intimidad clausuraron otras impertinencias.Una nueva luz se encendió, fue la nuestra, para poder mirarnos... ¡entonces sí! la vi mujer. Estaba desnuda, una bella amazona que montaba una silla.
Un paneo por el lugar, me permitió observar el cuarto de la bella figura, que respondía con manos alertas, desde su lugar.
Las paredes estaban pintadas de blanco. Sobre el respaldar de la

 cama se hallaba un crucifijo de alpaca, que no me hizo renunciar al viaje.
La manta dorada y matelaseada tenía ribetes bordados en sus extremos, por donde salían flecos hilados en color oro.
Los cortinados se mecían suaves, un ida y vuelta permitido por la brisa del otoño.
La ciudad dormía, era madrugada, mientras nosotros preparábamos nuestra ceremonia secreta.
Como un villano, me fui robando prendas, hasta quedar totalmente desnudo.
Las frases fueron cayendo desde aquí y para allá; ella, hábil, las tomaba hilvanándolas y devolviéndolas rápidamente; una catarata de provocación que sacudía mis sentidos.
Supe de inmediato que no era su primera vez; yo, en cambio, corría desventajas.
Como perro faldero me dejé llevar, olfateándola.
Mi cuerpo comenzó a tomar temperatura.
Mi miembro erecto, fue señal.
Irina lo succionaba con palabras, las mismas que acariciaban mis oídos.
Su lengua pegajosa y sedienta, se prendió como ventosa, mojando la ventana luminosa de la lujuria, donde asomé, para disfrutarla.
Me gusta que me digas cosas chanchas- susurró sin pudores-
Abrí la boca para rociarla con groserías, hasta perder el control sabiendo, que ella ganaba goces.
La penetré las veces que pude, de todas las formas posibles, para finalmente terminar eyaculando en su boca, luego del gemido, oportuno.
Para que pensar en el después... ¿qué importa el después?-, me contestó cuando le pregunté si mañana la encontraría a la misma hora.
Sigamos- murmuró- ... aún falta. La sentí insaciable al instante que me propuso cambiarnos de nick y empezar una nueva historia.
El chat da para más...-dijo-, luego te explico.
El apagón me hizo salir violentamente de la red.
Corté de inmediato la computadora, desenchufé el módem y la vídeo cámara.
Ella, Irina, la pasión o como se llame se quedó del otro lado... supongo para seguir mintiedo...

miércoles, 28 de enero de 2009

EL SUEÑO DE OFELIA

Poema y obra de Paloma Blazquez

El sueño perecido surcó del río al oceáno.
Acunada por estrellas yace la dulce inocencia.
Cubre el rubor las mejillas, el candor del agua no turba el semblante.
Paralizó la muerte tu amor por aquel amante cruel.
La juventud hiló la fatiga de lo inmortal.
¿Habeis visto a la estrella fugaz?
Ya nadie volvio a ver a la tierna Ofelia flotar.