Es el EROTISMO de las más típicas y notorias manifestaciones de lo Humano. Participa por igual del AMOR y la SEXUALIDAD. A aquel le pone la carne y a ésta le quita la animalidad y le pone trascendencia.
Así, por el EROTISMO, la SEXUALIDAD queda dignificada, y el AMOR energizado. ( María Zambrano )

domingo, 21 de diciembre de 2008

SALA DE POESIA

Prosa de Modesto Herrera y obra de Virginia Palomeque
No supe como pasó, de repente me encontré platicando contigo sobre el amor y la poesía, algunos versos míos se tejieron con la terrible sencillez de otros más profundos...y Neruda comenzó el relato, destapó los oídos, y se llenó de metáforas silenciosas en mi cuarto, entonces, irrumpí con un vehemente deseo de leerte más los versos de un capitán que, anónimo conquistó geografías diferentes en un universo fatídico de políticas encontradas, dentro de una tierra en que el amor no era tan fácil de encontrar por esos rumbos en que el odio entre hermanos ignoraba por momentos a su vasta legión de trovadores.
Me descubriste de igual forma el apego que sentías por la ausencia de ti, me hiciste cómplice de tu soledad y dialogamos en silencio y a distancia, entre compases de espera por una metáfora con otra. El secreto se compartió y la necesidad de ti se volcó con tu lejanía, con tu espera, ¿me percaté acaso de ese estado de éxtasis que provocaba el hablarte, como si fuera el espejo mágico que devuelve lo que queremos escuchar?
De repente a través de tu voz, tus respiraciones entrecortadas, tus suspiros velados, tu risa, me comencé a imaginarte y en cada verso que leíamos, te fui construyendo en mis pensamientos, la intuición llegó en el momento mismo que llenaste un vacío en mi interior con tu sonrisa y así sucedió que comencé a quererte y conocerte; nos fuimos rescatando en las eternas búsquedas, de Orfeo, de Werther, de Dante y Ulises, por sus amadas, perdidos entre los medios electrónicos que desmitificamos en esta dialéctica de soledades.
Revertimos el pasado de las letras y viajamos hacia un mundo de historias que entrelazaban nuestros deseos; la magia emergió con otra Gioconda latina, glamorosa y radiante, que encontró eco en nuestras ganas de abrazarnos, de tocarnos, para sentir que a pesar de todo si éramos reales y no las voces distantes a miles de kilómetros, como si fuera “la carta en el camino” que escribió Neruda al regresar a Ítaca, donde su Penélope siempre lo esperaba.
No bastó el punto de encuentro en que las musas de una Safo ibérica, propiciaron el acontecimiento en una sala repleta de poetas y poesías que nos aturdían dulcemente y trastocaban nuestros sentidos hasta que nuestros mundos se alinearon en dos universos encerrados (polarizados) dentro de un hilo conductor e imaginario, y mas allá de los circuitos electrónicos, volvimos a nacer con la permanencia del instante, atemporal y definitivo que quedó marcado para siempre en un punto olvidado por el infinito.
Las coordenadas entonces, fueron la magia y el poema; las variables determinadas por el erotismo y la necesidad de creer en los espejos, nos fueron acercando al cautiverio de las coplas y la melancolía, de comenzar a extrañarnos antes de que nos conociéramos, de besarnos con nuestros pensamientos, y así el misterio cobró forma en el verbo en este mundo real e imaginario de nuestro secreto amor...

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