Es el EROTISMO de las más típicas y notorias manifestaciones de lo Humano. Participa por igual del AMOR y la SEXUALIDAD. A aquel le pone la carne y a ésta le quita la animalidad y le pone trascendencia.
Así, por el EROTISMO, la SEXUALIDAD queda dignificada, y el AMOR energizado. ( María Zambrano )

sábado, 31 de enero de 2009

LA PASION ... Desde El Otro Lado

Relato de Angeles Charlyne y obra de Monica Lowenberg

Mi soledad goteaba ese día, oscura y pesarosa, desde mi cielo gris.
Las tormentas, viajeras del alma desencadenan, a veces, lluvias silenciosas que rasgan el alma, empujándolas hacia la salida. Buscaba una distinta, aunque la diferencia durara el soplo de Dios.
Tenía que olvidar el amor que me construyó la prisión, a quien me había dejado herido, peor que muerto, preso y esclavo del

 recuerdo. Un fantasma de mi peor pesadilla.
Era de noche. El terciopelo negro no sedaba desazones; hormigas rojas marcaban su paso ansioso por saber que ocurriría. La propuesta golpeó mis instintos.
Un amigo, mayor y viejo conocedor, me dijo que debía probar;

 arrojarme al espacio de la nada, llenándome de adrenalina; que los cambios eran savia viva de los desafíos, ¿por qué no? pensé, con la resignación amortizada y la

 desesperación jaqueada por la inmovilidad.
Me colocó frente a ella, muda y oscura en la penumbra y presentándomela -dijo
¡dale! ... después me contás que tal te fue… ¡que te diviertas! Sus palabras quedaron suspendidas en

 la helada tarde noche del relevo de luces. Quedé sólo en su casa.
Di una recorrida, para marcar esos alrededores en mi memoria; un seguro contra lo inseguro. Volví a la casa, vigilado por la luna empecinada en mis pasos.
Entré y el silencio me golpeó hasta detener la circulación del futuro. Decidí sentarme.
Ahí estaba, inmóvil, no sé por qué, convocante. La luz brillando desde

 el cristal, iluminó espacios de sombra.
La sentí mágica y envolvente, desbordando códigos impensables y desconocidos, que debía traspasar. La estudié, sin descifrarla, el tiempo babélico de llegar al cielo.
Hasta convencerme que un idiota era el inocente del paraíso.
Vocales y consonantes se fundieron y no se confundieron con el espacio blanco, llenándolo. Decidí por un nombre de cinco letras, que supuse

 de mujer, Irina, que se agregó a la lista del sitio caliente.
Pensé que ella podría rescatarme, además de complacerme; por eso la elegí. La invité a alejarnos del salón para una charla a solas.
Como una mariposa guiada por tentadores vientos, marchó conmigo, desprejuiciada en alas del deseo, cuando las puertas de la intimidad clausuraron otras impertinencias.Una nueva luz se encendió, fue la nuestra, para poder mirarnos... ¡entonces sí! la vi mujer. Estaba desnuda, una bella amazona que montaba una silla.
Un paneo por el lugar, me permitió observar el cuarto de la bella figura, que respondía con manos alertas, desde su lugar.
Las paredes estaban pintadas de blanco. Sobre el respaldar de la

 cama se hallaba un crucifijo de alpaca, que no me hizo renunciar al viaje.
La manta dorada y matelaseada tenía ribetes bordados en sus extremos, por donde salían flecos hilados en color oro.
Los cortinados se mecían suaves, un ida y vuelta permitido por la brisa del otoño.
La ciudad dormía, era madrugada, mientras nosotros preparábamos nuestra ceremonia secreta.
Como un villano, me fui robando prendas, hasta quedar totalmente desnudo.
Las frases fueron cayendo desde aquí y para allá; ella, hábil, las tomaba hilvanándolas y devolviéndolas rápidamente; una catarata de provocación que sacudía mis sentidos.
Supe de inmediato que no era su primera vez; yo, en cambio, corría desventajas.
Como perro faldero me dejé llevar, olfateándola.
Mi cuerpo comenzó a tomar temperatura.
Mi miembro erecto, fue señal.
Irina lo succionaba con palabras, las mismas que acariciaban mis oídos.
Su lengua pegajosa y sedienta, se prendió como ventosa, mojando la ventana luminosa de la lujuria, donde asomé, para disfrutarla.
Me gusta que me digas cosas chanchas- susurró sin pudores-
Abrí la boca para rociarla con groserías, hasta perder el control sabiendo, que ella ganaba goces.
La penetré las veces que pude, de todas las formas posibles, para finalmente terminar eyaculando en su boca, luego del gemido, oportuno.
Para que pensar en el después... ¿qué importa el después?-, me contestó cuando le pregunté si mañana la encontraría a la misma hora.
Sigamos- murmuró- ... aún falta. La sentí insaciable al instante que me propuso cambiarnos de nick y empezar una nueva historia.
El chat da para más...-dijo-, luego te explico.
El apagón me hizo salir violentamente de la red.
Corté de inmediato la computadora, desenchufé el módem y la vídeo cámara.
Ella, Irina, la pasión o como se llame se quedó del otro lado... supongo para seguir mintiedo...

miércoles, 28 de enero de 2009

EL SUEÑO DE OFELIA

Poema y obra de Paloma Blazquez

El sueño perecido surcó del río al oceáno.
Acunada por estrellas yace la dulce inocencia.
Cubre el rubor las mejillas, el candor del agua no turba el semblante.
Paralizó la muerte tu amor por aquel amante cruel.
La juventud hiló la fatiga de lo inmortal.
¿Habeis visto a la estrella fugaz?
Ya nadie volvio a ver a la tierna Ofelia flotar.

SI TU TE VAS

Poema y obra de Vilma Vlems

Si tú te vas, se cerrarán mis ojos para no ver más. Si tú te vas, no habrán palabras de mi boca,no habrán risas, ni rosas, no habrán "Te Quieros", se apagará la luz del día y todo será sombras.

Si tú te vas, no cantarán las aves en primavera ni creceran las flores hermosas y serenas ni soltarán sus hojas los árboles en otoño ni se llenarán de colores los parques, ni patinarán los niños en invierno, ni soplará el viento en la tarde.

Si tú te vas me quedaré silente, callada y triste, me rodearan las nubes grises, me poblará el desconsuelo, nada tendrá sentido, nada dará luz a mi existencia, se apagarán las estrellas y llorará la luna desde el cielo.

Si tú te vas amor mio me quedaré sin alma, me quedaré sin cuerpo, me acostaré en la hierba del cementerio y alli entre tumbas, cruces y rezos, con mis ojos cerrados y en silencio, me despediré de la vida, me despediré de tí,... porque ya me habré muerto.

lunes, 26 de enero de 2009

HOMENAJE A LA ARTISTA


Texto y obra de Alicia Martínez Linares

He sentido pasar la historia, 
me cuestiono sobre la huella que va dejando el tiempo, 
en este lugar donde estoy pensando en ti, 
donde guardo el tesoro mas preciado de mi vida, 
recito uno y otro los versos que un día una noche, 
una tarde te escribí

domingo, 25 de enero de 2009

FRUTAS PARA EVA

Relato de Angeles Charlyne y obra de Alfonso Prellwitz.

El paisaje de la locura, gris como la fachada del edificio, se mostraba demoledor.
Desde el auto, las cucarachas de Kafka eran sombras proyectadas por los árboles, que pendulaban y la metamorfosis que, merodeaba todo, -mientras lo estacionaba- decía presente.
No pude esquivarlo. Mis ojos lo recorrían como si fuera la primera vez.
No sé por qué la melancolía me jugó una mala pasada, y juzgó cosquilleos en el alma, dando aviso al hombre que no podía permitirse ciertas emociones.El desmesurado encuentro con las formas, antes nunca reparadas me sobresaltó, aunque sé que debo tener claro que, a expertos del oficio como yo, el impacto de la razón no debe doblegarlos, mucho menos confundirlos, pero sucedió el segundo que duró la huida de la observación.El velo de la noche, misterioso cómplice de sombras, albergaba en su estructura maciza de cemento, otras sombras, viejas conocidas que, erráticas, cuando la oscuridad descendía, vagaban por los corredores, un cortejo de figuras perdidas de la nada.Tomé el delantal blanco, lo coloqué sobre el brazo, mi perchero de carne, para tratar de que llegara impecable.
Era viernes y para colmo, primer día de guardia.
Desde la planta alta, se escuchaba un bullicio que se me antojó ominoso.
-¿Dónde está la vigilancia? -me pregunté- justo en el momento en que mi ropa se bañaba de rojo; un jugo venido del cielo.
Otra vez mi mirada volvió a trepar, para tratar de encontrarme con la línea de luz que se apagaba, ocultando al culpable, una ascensión prescindible.
-“La Eva”, así le dicen... ¡debe haber sido ella!, siempre anda con su bandeja de cerezas, surtida y surtiendo. ¡No se salva nadie! -dijo Ramón el sereno -; todas las noches tiene la misma costumbre, se pasea sin ropas por los salones, comiendo esas frutas; cuando algo la excita, las lanza desde el tercer piso, a manera de provocación ¿vio? y siempre se gana respuestas. Bueno, no lo entretengo más, otra vez le sigo contando. ¡Pase por favor! se le hará tarde para marcar la tarjeta -finalizó el hombre de delantal gris.La pálida y delgada figura del “pelado”, apoyado contra la pared del corredor, me detuvo para pedirme un cigarrillo, tuve que explicarle, que no fumaba.
El hombre, desconfiado, hurgó los bolsillos de mi chaqueta desabrochada, hasta hacer caer la lapicera Parker.
Me preguntó si era una nueva marca de puchos; sin esperar respuesta se la puso en la boca ajada y pitó con fuerza, hasta desistir, arrojándola furioso al piso–¡Esto es una porquería!, ustedes los “tordos”, no saben con qué darse, ¡miré... mire! ... me manché todo de azul -dijo- dándole una patada, hasta hacerla rodar debajo de uno de los bancos
La luz fluorescente del tubo, brillaba por su ausencia... como la razón.
Me agaché, puteando mentalmente para buscarla, tanteando, ansioso por recuperarla.
“Una Parker es una Parker, ¡carajo!” -furioso recalquéUn jadeo extraño, a mis espaldas, me hizo incorporar de inmediato.
El susurro estaba tan cerca que el aliento me empañó el oído y me resistí a volverme.
Una mujer emergió desde la penumbra, pegándose a mi cuerpo.
El vello ensortijado de mi brazo izquierdo se erizó; un gato asediado por el desconcierto la duda y el temor ante otra especie.
La vi desnuda, tentadora y roja como la fruta que aprisionaba con el pulgar y el índice, para llevarse a la boca.La fuente, desmesuradamente llena, impactaba. Una sinfonía de belleza y aroma.
Un racimo colorido y jugoso. Una proyección de sus ojos de mirada sugerente.
Ella, de melena corta y negra, más frutal y convocante, era un manjar que derribaba límites, aplastando rojos contra mi pecho descubierto.
De a poco, el humano depredador se fue internando bajo mis ropas, que me fueron arrancadas ferozmente, para caer sobre el piso acerado y gastado del lugar.
Antes de sellarme la boca y en el aliento previo dijo “soy Eva no lo olvides”
Estaba instalada sobre la carne expectante de este Adán; mordiendo vorazmente mi cuello hasta penetrar los huecos húmedos de las axilas y lograr tibios espasmos.
Estaba tensado al límite y el descontrol golpeaba la puerta; cada región de mi cuerpo fue presa fácil del contacto que la lengua hábil, generosa y complaciente, proporcionaba, dosificaba, llevándome al deliro.
Todo yo, fui un irreconocible animal, estremecido y estatua, esclavo de sus instintos.
Me sacudíó el ruido estrepitoso de la bocina del auto. Mis brazos amurados sobre el volante, estaban en cruz.
Me había quedado dormido, dejando velada, por desgracia, la fantasiosa película de un sueño, justo antes de llegar a mi nuevo destino.
Un hombre vestido de uniforme gris, se acercó diciendo:
-Soy Ramón, el sereno apúrese ¿usted es el nuevo médico psiquiatra... no ...?
¿Sabe?...-continuó diciendo- hay una interna que está más que “chapita”. Se llama Eva... ¡prepárese! ... porque tiene por costumbre desnudarse y ahora está a los gritos... pidiendo frambuesas...

Angeles Charlyne, De: Ironía erótica

viernes, 23 de enero de 2009

SENOS

Poema de Modesto Herrera y Obra de Fatima Queiroz
Te contemplo
desnuda,
majestuosa.
Entre flores y pájaros te pienso;
Como cuerpos siderales mágicos,
lunas gemelas se apoderan de mis ojos
me transformo en caracol,
recorro el nacimiento de tu busto
me deslizo por senderos de sensuales geometrías
espirales del placer que no quiero que terminen.

En este mirar enarbolado de colinas orgullosas,
soy conducido a un jardín de flores en capullo;
como un par de colibríes en tus pezones
saboreando el néctar de la vida,
me alejo de la muerte por los mirtos coloridos.

Entre territorios conquistados
y mis pensamientos húmedos,
amorosos,
adheridos por tu piel…
soy un viajero recurrente por tus senos,
reposo en la catedral de mis plegarias;
sigo extasiado en el milagro de los sueños.

miércoles, 21 de enero de 2009

SOÑAR


Poema de Karyn Huberman y obra de Teo Revilla
Caminar en pos de tus huellas,
recorrer los sinuosos senderos,
embriagarme de leves suspiros,
descansar bajo la atmósfera
de tu iridiscente aura,
para luego dormirme en
el anillo de tu abrazo.

Soñar...
Soñar protegida por tu
sensible presencia,
para luego abrir
los ojos al amanecer
en tus cálidos besos.

martes, 20 de enero de 2009

SUEÑO DE LA ESPERANZA

Poema y obra de Alicia Martinez Linares

Por qué señor... 
Por qué lo amé si no podía,
 era cual estrella que brilla al horizonte
 irradiando la senda de mi vida 
Por qué señor yo no lo entiendo,
 llegó su luz a mi sin esperarla
 Traspasando energía cual centella. 
Rallando el alba de la vida mía

lunes, 19 de enero de 2009

DESDE LA MESA

Relato y obra de Angeles Charlyne

Hacía demasiado frío. La ciudad buscaba saco prestado, un abrigo de más para entibiarse.
Me detuve frente al bar, persuadido que el trago fuerte -que busqué necesario- me reanimaría.
Las luces dentro, rojas, amarillas, azules se presentaban como si un arco iris se hubiera quedado suspendido del techo.
En el fondo de la sala las dicroicas verdes, amuradas a la pared, iluminaban tenuemente la barra.
En la puerta, la recepcionista gentil,
 haciendo mohines -levantó una mano para retirar la hebra de cabello que fugó cubriéndole los ojos- me condujo hasta el centro del lugar; luego, dudando preguntó -Mesa... ¿para cuántos?
Le respondí que no esperaba a nadie. Me señaló una, ubicada en la hilera derecha del salón.
Tomé asiento, aguardando otra visita, la que seguramente
 provendría de la rubia que, en dirección recta y anotador en mano, estaba llegando.
La figura menuda de la camarera, inició la marcha, altiva y segura de sí, supuse que con la misma predisposición de todos los días.
Llevaba diminuta y ajustada pollera negra y una remera roja -donde estaba impreso el nombre del bar “Macondo” -,
 ceñida al cuerpo. Como si Macondo, árbol, estampado en su cuerpo debiera sostener, amorosamente, abriendo en ramas, sus grandes senos.
Creo que reparó en mi persistente mirada, ya que enrojeció como la prenda que llevaba puesta.
De inmediato, saliendo del paso y yo del trance, me preguntó:
–¿Señor... qué desea beber?
Solicité whisky para festejar la templanza y el albergue.
Pensé en la otra y en la frase de Borges cuando dijo “Una mujer me duele en todo el cuerpo”, -a lo que, agregué- “en sus silencios, en la voz queda, en la piel de la indiferencia”.
Supe que el cristal del amor se había rajado; que la copa no era la misma y que yo era como una gaviota luchando contra vientos implacables.
Recordé mis rabias, mis frustraciones, mis dudas, mi amor; y mi corazón vacío y comprendí que el amor, es un bolsillo lleno de dinero con un gran agujero, y que, de nosotros depende la importancia del remiendo.
Me pregunté como podría librarme de su recuerdo, aunque los sentidos me dijeran lo contrario, sabiendo que significaba para mí un instrumento único e indispensable.
La música hablaba desde los parlantes, la delicada voz de la mesera sonó como red arrojada sobre el mar tormentoso... ¡un rescate!
Me detuve abstrayéndome de mis pensamientos para poder volver entero.
El mar convocaba con fuerza arrolladora, pero era sitio inseguro.
La red aunque averiada... era soga para la salvación.
La chica depositó la bebida sobre la mesa. Imaginé el giro de un trompo, cuando de un trago, el alcohol pasó de la garganta dando volteretas rebotando en las paredes del esófago. El incendio en el estomago se detuvo sólo un instante para luego subir a la cabeza y quedarse llameante en la mirada.
La mujer seguía de pie. Me apoderé jalando sus piernas. La geometría pareció vacilar cuando decidí devorarla. El tiburón, ahora hambriento de su cuerpo, comenzó a entregarse sin oponer resistencia, abriendo todas sus bocas.
Los oídos se expandieron, recibiéndome como si fueran profundas canaletas por donde el agua fluye sin pausa.
Las axilas extendidas abrieron senderos para que la lengua lujuriosa jugara dejando surcos de baba.
Los orificios nasales, perezosos, musitaban melodías entrecortadas.
El ombligo sacudía espasmos.
El sexo, desde su casa abierta y lluviosa, sudaba paredes húmedas.
La espesura del camino me cegó, maravillándome con su oscuridad provocativa.
Abrí los ojos. La vereda... refugio de borrachos me saludó desde el cordón.
El agente, insistente, palmeándome la espalda, me pidió documentos...
Pensé en todas las mujeres que a mi mesa, todas las noches se fueron sentando...
Por ellas y mi fracasada fantasía... pedí otra vuelta...

CARTA A UNA MADRE

Poema de Paloma Blazquez y obra de Pepe Linares


No sabia que el olor de tu piel, perfume de pan
se desvanecería.
No sabia que la copla de tus labios,
se callaría.
No sabia que el roze de tu caricia,
ya no tendría eco en la memoria mía.
No sabía que al echarme de menos,
sería yo la que con nostalgia te añoraría.
El beso... que a todas horas reclama
el alma herida.

domingo, 18 de enero de 2009

MANOS PLUMAS

Poema de Rafael Sandiego y obra de Amarande Guzman

Manos plumas
Porque tienes la figura hermosa,
desde el cielo hasta el infierno...
Me comi tu cuerpo con mis manos plumas
que planeaban sobre tu piel por tu aire caliente
me bebí tus senos lácteos con mis labios golosos
con mi artificio ,llegué a lo mas G de tu punto ciego
tu piel erizada me lo dio todo
y después,
me comi tu cuerpo con mis manos plumas

sábado, 17 de enero de 2009

EQUINOCCIO DE SEDUCCION

Poema de Adela Casado  y obra de Alberto Herrera

Con velos y sin mantillas en la noche
nos anhelo, amigo mío.


Nos quiero sofisticadamente engalanados:
Que cenaremos en Maxim’s
con acordes de Selene en los labios


Nos deseo artificiosamente enamorados:
Que jugaremos a ser dioses
con sueños de Endimión en los cuerpos

Con velos y sin mantillas en esta noche
nos anhelo, amigo mío

viernes, 16 de enero de 2009

TU AUSENCIA

Poema de Pablo Hernandez y obra de Teo Revilla

Profunda soledad, marcos vacíos
Corazones en el Mar de los Sargazos
Ojos secos, lagrimales ya extinguidos
Reconstruyo tus aromas con retazos

Sábanas que se aferran a una huella
Pasos que pasan preguntando por tus pasos
Lejanías de una ya apagada estrella
Abrazos con la ausencia de tus brazos

Tu efímera sonrisa me encarcela
Al buscarla en el fondo de los vasos
En el pecho abonado de tristezas
Campos áridos de cardos hay sembrados

Rey de espadas desenfunda sin pereza
Y acomete contra huesos desahuciados
Por no tenerte una parte ya se ha ido
Y la otra muda de llantos sofocados

El cielo gris mas bajo que los suelos
La tierra es la de los condenados
Hoy solo puedo ofrecer mi desconsuelo
Perdón por estos versos terminados.

HAGAMOS UN TRATO

Poema de Pablo Hernandez y obra de Pepe Linares.

Hagamos un trato,
O mejor dicho
Deshagámoslo
Rompamos por hoy
La tácita tregua planteada
De políticas y represiones
Aquí estamos,
Tu en tu lado, yo en el mío
Trincheras de febriles impulsos
Surcado el aire de miradas y cortesías,
Puentes arco iris
De ilusiones y promesas,
Echadas a gritos con los ojos
Esperando su destino, río abajo
Rumbo al pecho.
Si hasta aquí me llega
El aroma de las municiones
De tus celestiales labios
Portales del dulce infierno.
Mi bandera blanca la he quitado.
Sueltos ya los corceles.
Afuera los instintos ancestrales,
Que el cielo de la emoción,
El campo nos ha regado.
Ya han tocado las campanas,
Corramos a fundirnos
En el fragor de un encuentro
Cuerpo a cuerpo.

MAR DE DESEO

Poema de Karin Huberman y obra de Teo Revilla

Acercarme, sentir el mar
contenido de deseos,
sentir que el ondeante paso
de las aguas recorre cada
espacio de mi anatomía,
dejarme arrastrar por
su abrazo de mar, sumergirme
hasta el fondo mismo
de sus más insondables anhelos,
desatar la tempestad, estallar,
estrellarme, dejarme llevar por
la cadencia de oscilaciones,
fluir, dejar que la resaca
me porte en melodía constante
de brisa y espuma, hasta la orilla
misma del sueño más querido.

CUESTION DE ETIQUETA

Poema de Rafael Sandiego y obra de Amarande Guzman

Questión de sensibilidad
de planchas y tijeras
punzantes
de manos suaves o callosas
de tanto dar y poco tener.

Cuestión de pies cansados
de tanto tacón a caminar
entrando al mundo de un hombre
que no comprende mi forma de ser

El,me ama con el falo y yo,
con el alma entera, adorándole
con la esperanza de remendar
mi corazón con un trato amable.

A veces me llaman por mi nombre
o de muchas formas me describen,
según lo que decido hacer,
por pasión, por gusto o por amor.

Me caben tantos nombres
sólo porque soy Mujer
padrón de sueños,
censo de besos y caricias.

Marcada, membretada,
clasificada, me da igual,
cuestión de etiqueta dicen,
pero nunca cambiará
mi forma de sentir y de sufir.

martes, 13 de enero de 2009

ORDEN DEL DIA

Poema de Rosa Mary y obra de Alfonso Prellwitz
Orden del día

En la mañana:
Sacar brillo a mis cicatrices,
desentumecer los pensamientos,izar la sonrisa de los domingos,
asomarme a la sima del mediodía
y arrojar un adiós sin previo ensayo.

En la tarde:
Apretar la rabia,
destilar hiel y brindar con el enemigo,
Aceptar que un amor de alquiler lama mis heridas
sin que la náusea vuelva cárdena mi mirada,
Apátrida, vagar por el borde de los recuerdos,
Recoger los retales de tus sentimientos,
hilvanar el sudario familiar
a la medida de mis despojos.

En la noche:
Mantener los sueños bien abiertos,
No sea caso que la tristeza me coja desprevenida
Mayestática y destronada,
Sin fuerzas para morirme completamente.

lunes, 12 de enero de 2009

Aromas de Año Nuevo

Poema de Rafael Sandiego y obra de Graciela Bertoldi

Sus grandes y bellos ojos
color de paraíso
su brillante pelo
su piel fresca,rosada
aroma de invitación
al amor tenían.

Sus labios sexi,
preciosos rubíes,
preludio de tormenta
de gemidos y besos,
sus palabras seccionaban.

Observé sus manos
con dedos largos
pequeña cintura,
guardinanes de su olor,
feromonas volando

ella hablaba de su tema,
aroma de ingenua juventud,
y yo, soñando despierto
amordazado de mi otoños
la escuchaba, la deseaba.

Ni maquillaje
ni pinturas artificiales,
ella necesitaba
mas su fragancia de juventud
no lo entendía,

Jamás olvidaré sus ojos
color de paraíso,
que invitaban al amor
junto a sus tres aromas
alegría, belleza y simpatía.

Lo que pasó conmigo,
antes y despúes
impregnado quedé,
de los tres perfumes
de su año nuevo...

TU AUSENCIA

Poema y obra de Pablo Herrera

Profunda soledad, marcos vacíos
Corazones en el Mar de los Sargazos
Ojos secos, lagrimales ya extinguidos
Reconstruyo tus aromas con retazos

Sábanas que se aferran a una huella
Pasos que pasan preguntando por tus pasos
Lejanías de una ya apagada estrella
Abrazos con la ausencia de tus brazos

Tu efímera sonrisa me encarcela
Al buscarla en el fondo de los vasos
En el pecho abonado de tristezas
Campos áridos de cardos hay sembrados

Rey de espadas desenfunda sin pereza Y acomete contra huesos desahuciados
Por no tenerte una parte ya se ha ido
Y la otra muda de llantos sofocados

El cielo gris mas bajo que los suelos
La tierra es la de los condenados
Hoy solo puedo ofrecer mi desconsuelo
Perdón por estos versos terminados.

CENA PARA DOS

Poema de Rosa Mary y obra de Fatima Queiroz
-Que desperdicio de mujer-, le dice el espejo cuándo su imagen se abre paso entre el vaho de los cristales de la cocina.
La realidad no se para, como ese cacharro adosado a su rutina. ¿A que sabe quererse tan poco?Suena el “tinnnnnnnng” de su corazón inoxidable, echa humito, señal inequívoca y conclusa de una triste cena para dos.
No se debe brindar con agua, y sin embargo brota desde el duralex un ansia de festejo que por no despreciarlo, beben y beben y vuelven a beber en el más absoluto silencio.
Antes, un monosílabo bastaba para que de sus ojos saltaran chispitas, hoy tienen que echar mano del diccionario para descifrar el bufido y encontrar una respuesta igual de corta y adecuada para no desentonar con el desprecio.
A todo esto, placebo para curar un amor hecho trizas, se pasan educadamente el pan y la sal, y hacen verdaderos esfuerzos por no utilizar el tenedor en la batalla.
Llenan de agujeros el trozo de pollo como previo ensayo de una masacre anunciada.
Con desgana, se devoran y se les sale la rabia por las comisuras de los labios.
¡Que asco!
Definitivamente, un desamor viejo, es la mejor receta para morirse día a día de hambre.

miércoles, 7 de enero de 2009

CARTA A UNA PASION

Poema y obra de Paloma Blazquez


Traspasado el pecho
Flor, púrpura la pasión.
Onírico goze, que me dejaste amor.
Ingrávido latir, oscuro sentir.
Apenas sostenida, entre las sombras hundida.
Plena de tu alma enardecida

REFLEXIONES DE UNA SALVAJE ...

Poema y obra de Eva Alcaide
Por una vez, aunque todo vaya unido, voy a centrar mi atención al lado sensual del tema: El gran móvil de la humanidad.
Formamos parte del Ritmo del Universo. Y lógicamente la Naturaleza (utilizando la inteligencia del Gran Creador) 
Se encarga de la extrategia del romanticismo para la procreación. 
Todo lo demás es mental ¿o no? 
Cuando era más joven, me preguntaba mirando alrededor 
Del porque de esos "afanes", en pos del éxtasis breve. 
Ahora puedo entenderlo mejor, se trata de alcanzar la Unidad del Ser. 
La sexualidad es el medio fisico por el cual podemos asomarnos 
durante breves instantes a ese cielo que llamamos placer. 
..!Ha sido como parar el tiempo por unos instantes! 
Ha sido vaciarte de todo y todos..! 
¿No suena en vuestro corazón esta canción, 
Como algo que ya forma parte de nuestras vidas? 
Es lo que sucede cuando estamos "presentes", 
En actitud creativa. 
! Es la conexión con la parte divina que hay en todos nosotros! 
Es lograr la Unidad en conexión profunda 
Con tu esencia más pura... 
Y cuando esto sucede entre dos seres 
Cuyas esencias coinciden en esa Unidad, 
...Entonces es cuando surge la verdadera explosión química!! 
Quizas de ahí, que solemos decir: 
!Hay o no hay química! 
(....yo la tengo con la pintura!!) 

martes, 6 de enero de 2009

AIRE OPRIMIDO

Poema de Marino Rossetti y obra de Valeriano Cortazar
El sol duerme esta noche¡

Cómo puedo creer
A profundidades
que atraen todas tus miradas!
Esto es para mí un momento
vaporoso de poesía que me aflige,
historia reescrita
Antes de dar señales a lo largo de la campaña
en invierno. Aquí todo es vértigo
sobre guijarros y detritos desechos ...
Esperando que no se quede
el aumento de este derrame
de silencios robados.

lunes, 5 de enero de 2009

BESO

Poema de Vilma Vlems y obra de Paco de Caceres
Siento tus manos deslizarse por mi espalda, despacio, lentamente, rozando apenas la dermis, palpando planetas y estrellas.
Acerco mis labios a los tuyos, lentamente con la piel mojada, goteando sabores y anhelos, los uno a los tuyos que esperan. Allí juntos, temblando, resbalando entre ansias y deseos, uniendo todos los "te quiero", entre presente, pasado y no saber que habrá después.
Buscandote en lo profundo, navegando tu paladar, absorbiendo tus papilas, eternas, ardiendo. Voy y vengo, recorriendo tu interior, sintiendo tu fuerza de hombre en mi ser, sólo asi unidos, sólo asi tú y yo, entre letras y distancia, entre prosa y verso, entre imposibles sin sentido.
Te beso, sí siempre, desde aquí, desde donde mi alma no te toca, desde mi corazón de estambre, desde mi ansias perdidas, desde donde el deseo de ser solo uno, se duerme junto a la luna que silenciosa mira un sueño de mujer.

TE EXTRAÑO

Texto de Modesto Herrera y obra de Clara Polito
A la espera del próximo encuentro, se enciende tu imagen en mi memoria, en este momento que pareciera que lo hubieses preparado; te extraño, extraño tu aroma, las palabras que me envolvieron lentamente con la suavidad de la seda; deseo que permanece como capullo maduro y reventado, hacia otros planos que se convierten en colinas verdes y doradas, bañadas por el reflejo de la orilla del vaso, del borde de la copa que tiene luz de sol y luna, que tiene luz de ti,
mujer-pájaro
mujer-ángel
Mercurio y Venus
Escucho nuevamente a Bob James, me acerca mas al placer de recordarte, como si las palabras que pronunciabas por aquellos días, se quedaran bailando en acordes musicales o colgadas en el techo de mi cuarto, cayendo como gotas, a mis oídos y mi garganta, lluvia de sonidos.El discurso de tu cuerpo enamorado, fue el manifiesto de tu soledad en un diálogo distante y solitario entre dos peñascos separados por una laguna bañada con un beso de la noche, como un río de pájaros silentes y orugas aceptando su destino al transformarse en mariposas, peces que se disputan los suspiros, abandonados por tu silencio reflejado en el espejo, arquitectura isométrica del alma, mis besos que se pierden en la nada.
Hoy, como un milagro escondido, te materializas en Penélope y Circe del otro lado del espejo, en Casandra, en Coyolxauqui, y llega a mí la imagen de la mujer-símbolo, mi deseo se diluye en todas ellas y adivinas mis secretos mas profundos: “te veo igual en la tierra como en el cielo”, " mujer multitud”, permanente deseo…
Eres todas mis muertes y mis vidas por delante, eres la búsqueda que se esconde en algo inesperado, repentino como un beso, que me fue llevando suavemente hacia ese momento que junto con el silencio, se unen a las plegarias de la luna reclamando tu presencia y así continuar con el diálogo de nuestros pronombres enlazados, bañados en el lago de nuestras soledades.
Cae el sudor sobre mi frente en un surco que se hace río cuando te pienso. La ansiedad por tenerte, y no tenerte, provoca que llueva sobre mi cara y por mas que se moje del olvido de sentirte, humedece mis labios, recordándote, amándote, deseándote, sintiéndote mía a través del tiempo y la distancia, y es tan solo una gota, una partícula pequeña (grandiosa y fuerte como un sol), en la que viajo por tu cuerpo, dentro de ti, por tus pensamientos, para recordarte mi presencia, para recordarte que nosotros, a pesar de todo, no nos pertenecemos desde entonces.

MUJER DE ROJO

Relato de Angeles Charlyne y obra de Fernando Gebbia
Subió al escenario como todas las noches, sólo para enloquecerlos y disfrutar.
La platea colmada se desesperaba por verla.
Yamila, sólo era un nombre caliente...
El taconeo sonó sobre el piso de madera. Sus tambores de llamada.
Los zapatos de cabritilla roja lucían brillantes.
Ella se situó en el centro de la plataforma, abrió las piernas convocando los vientos, empezando el juego de seducción, como si su ceñido vestido de lycra no pudiera impedirlo.
Los tajos de la prenda, también roja. se deslizaron hacia un lado, dejándolas al descubierto, un portento.
El rifle que llevaba en su mano subió y bajó desde el escote profundo hasta su sexo.
Su boca, entreabierta, provocaba.
Los espectadores gritaban eufóricos, alentando el espectáculo, algunos se pararon, lanzando prendas y billetes; las impotencias toman las formas del desamparo.
La mujer, inmutable, prosiguió con el show. Estaba por tiempo y presencia del otro lado de la urgencia.
La música y la escenografía acompañaban cada movimiento, parecía un diabólico cisne contoneándose.
Luego, sobre una silla, la imagen los alucinó al recostarse sobre ella; con una mano se tomó del respaldo, ella, de perfil a la platea, su cabeza se inclinó hasta casi tocar el suelo, la melena larga y rizada se extendió, era una alfombra barriendo la lujuria derramada que no sería negociada y menos, sobre la lustrosa superficie.
Lo hizo yendo y viniendo, en tanto su pelvis se elevaba, ganando altura, para crear y controlar los estallidos.
Luego, se incorporó respetando la coreografía tantas veces ensayada. Una manera de repasar rituales casi tribales.
Sentada, comenzó a quitarse los zapatos; lentamente subió hasta el porta ligas de tul negro, desabrochándolo; abrió la puerta a la cara de Dios, quizás la guarida del Diablo.
Desvistió la pierna. Cuando la media de seda fue a parar hasta sus dientes la lengua la lamió hasta convertirla en una húmeda y fina hilacha.
Una mueca incitante, se instaló en sus labios, para recalentar la noche.
Convertida en una fiera, arrancó de un tirón el vestido y, desnuda, se enredó a la columna metálica; una suerte de jazmín del país, jugando y trepando, cómo el más hábil y salvaje de los animales en celo.
La ovación fue total.
Una cortina color sangre caída desde el nunca, cubrió el cuerpo de la bestia que gemía... por más.
Resignó...
“El cliente siempre tiene razón...”

jueves, 1 de enero de 2009

CARTA A UN AMANTE

Poema de Paloma Blazquez y obra de José Linares


Sentí tu mirada en mí
Tus ojos me hablaron de deseo
Recorrieron mi boca
Aliento de violetas
Beso de Agua
Tus Manos encendieron
ocultaron los recónditos orígenes
La música murmurada en mis oídos
Fue como el mar, perlada de espuma
Frenesí, Danza Besos de fuego
Llegó con el rojo se inundo de azul
creí extinguirme, morir creí...
Entre el abrigo de tu cuerpo que se fundió con el mio

SIN TI, MI LUZ

Poema de Vilma Vlems y obra de Ayla Mahler
Estar sin ti en estos dias es como estar sin los latidos de mi corazón, todo el existir se torna sombrío, pasan las nubes grises persiguiendose unas a otras, se oculta el sol en medio de la llegada del invierno, y solo la luz de tu recuerdo permanece intacta brillando en mi memoria.
¿Con qué vara de mago tocastes mi vida? ¿En qué momento empezastes a ser parte de ella?
¿Cómo fue que te convertistes en la mejor parte? y ¿Cómo es que ahora siendo lo más sublime de mi existencia tenga que vivir sin tí?
A veces se me antoja la experiencia demasiado pesada, es como el peso de la tormenta que se anuncia con fuerza arrasando todo lo que vive y vibra, es como el batir de las bravas olas en la costa, mientras que mi corazón zarandeado de un lado al otro busca sobrevivir al embate del destino.
Y entonces quisiera ser más fuerte que la tormenta, quisiera ser más brava que el batir de las olas, para asi poder llegar hasta ti con mis alas de libertad al viento y quedarme apaciblemente a tu lado, contemplando eternamente la luz de la vida que ha encendido tu amor en mi corazón.

HISTORIAS DE AMOR

Relato y fotografía de Juan Pellicer
Cogidos y cosidos de las manos, explorando caminos hasta ahora desconocidos. Sensaciones que nos hacen vibrar, sensaciones maravillosas, increíbles, mágicas, donde casi nada importa y lo que importa sólo es entendido por los amantes. Amantes locos, ciegos, que, haciéndose uno, inventan, todos sus días, envueltos en millones de colores,
Sintiéndose dueños de otros corazones, desconocidos, los suyos, prestan la voz para que sean aquellos los que hablen, haciendo realidad la dicha de amar y ser amados.
Historias de amor. Bellas historias de amor, donde dos cuerpos, abrazados, encontrados, cómplices de silencios, uniendo pasados y presentes, inician desde su hoy desbocado, la búsqueda de su futuro.
Historias de amor que nacen antes de la mirada, del roce. Que se nos descubren íntimas y nos llaman, y nos llevan a mundos asombrosos y fascinantes donde un simple beso, una simple caricia se convierte en la mayor emoción jamás imaginada. Historias de amor deseadas, ansiadas; momentos que se convierten en infinitos, donde voluntariamente nos permitimos sentir que no nos conocemos. Historias donde el tú y el yo, dejan paso al nosotros; donde el nosotros, toma un poco de cielo, y desde allí se descubren nuevos mundos con nuevos cielos.
Historias de amor; tristes unas, alegres otras. Las unas, las tristes, porque acabaron aún sin comenzar, porque se vivieron sin sentir, o se sintieron sin vivir. Tristes porque con el corazón tan lleno de amor, jamás tuvo la ocasión, pobre de él, de poderlo expresar. Tristes porque esa historia de amor que quiso, no pudo. Y tristes porque cuando se ama se sufre, y se sufre porque, seguramente, será mucho lo que queremos y poco lo que podemos; porque queremos con el corazón pero solo podemos con la cabeza.
Y alegres, si historias de amor alegres. Pero estás poco tienen que ver con los enamorados, quizá por ello sean menos importantes. Para los enamorados no es alegría, es mucho más, infinitamente más; para esos enamorados su amor es vida y muerte, es principio y final, es aquí y ahora. Para ellos, su historia de amor es lo que, mañana, cuando uno falte, en las frías y solitarias noches, buscando la luna a través de la ventana, oirá del otro. Las alegrías de las historias de amor, solo corresponden a los que, estamos fuera, o lejos. Es la misma alegría sentida a ver una bella flor regada tras recibir el fino roció del alba, o la sentida al dar un paseo en soledad tras la tormenta. Es la alegría que siente el que sueña y espera.

ESE AMOR

Relato y Obra de Angeles Charlyne
La mañana golpeó la ventana con toques suaves y dorados.
El sol, particularmente gozoso, festejaba algún acontecimiento privado, quizás majestuoso.
Lo cierto es que mi cuerpo desnudo bajo la sábana, se entibió peligrosamente, considerando que había abandonado un sueño placentero un rato antes.
La gata siamesa se restregaba, disfrutando en silencio, el roce sensual contra mi piel y el rumor proveniente de su pecho, sonaba como la satisfacción después del amor.
No era mi caso. En realidad sí, porque en el sueño la posesión a que fui sometida, no dejó lugar para reclamos Una fiesta total de los sentidos.
Miré el reloj con el abandono propio de quien tiene las obligaciones convenidas a plazo fijo, con los vencimientos atendidos morosamente. Mucho mejor sería amorosamente. Pero el amor no convive con el dinero. En realidad negocia. Pero esa preocupación ya la había domesticado por aquel entonces.
Decidí abandonar el lecho, con pereza.
Manejar mi tiempo, ese día, se había convertido en una obsesión. El domingo es para mí. Y no admití discusiones internas ni de propios ni extraños.
La luna del espejo a quien le concedo la atención doble, por su simbología y por ser el dedo acusador que trato de humillar con cada sonrisa, mi arma que desarma, indicaba que el pronóstico de la jornada era “cielo despejado” y la brisa con olor a azahar llegó para convalidar certezas.
La ducha perló tibiamente la geografía que esperaba su relevamiento.
Me tomé el tiempo del mundo, que me pertenecía con la legitimidad de haber librado las batallas necesarias, para que esa ganancia fuera algo más que certeza.
La temperatura del agua suele jugarme malas pasadas a la hora de despertar sensaciones.
He tenido sobresaltos placenteros en más de una oportunidad cuando la caricia y la espuma atraviesan confusiones deliciosas. Me prometí no conceder esa franquicia.
La bruma del cuarto era niebla cálida de octubre.
Luego de abandonar el azulejado mundo malva y frotar vigorosamente la necesidad de que la sangre huyera de la inercia, volví a contemplar el interrogante del espejo.
Lo que vi era suficiente y bueno.
La ceremonia para la guerra, tiene rituales y yo disponía del tiempo necesario para que los colores con que se empenacha la conquista y el escudo de armas que porta la piel, se correspondan.
Por lo tanto ritualidad, gestualidad y prendas para disparar la sinfonía de colores debía, ese día, reunir tonos de Matisse, sonar como Bach, y resumir la estética de Mariategui. Ser rítmicamente cristiana y marxista, a la hora de tomar las decisiones que siguieran.
Cuando los aprestos estuvieron resueltos, miré condescendiente el teléfono y la computadora.
Las comunicaciones, hoy, serían subordinadas en aras de un mejor destino.
Dejé el cuidado desorden que huele mejor cuando se lo descubre y aprobada -por dos tercios de mí-. Salí.
La calle me brindó el abrazo gozoso y pasional de las temperaturas desbordadas. Tambaleó, un tanto mi voluntad. Pero iba ligera de ropas y con ropa ligera, clara, haciendo juego con el día que, por otra parte, tenía el compromiso de respaldarme.
Caminé con ese paso largo y lánguido que suele mojonear miradas de consulta.
No puedo menos que aceptar aquello que es natural y me excede.
Crucé algunas plazas donde los rojos se agitaban para saludarme como un símbolo más de la silenciosa complicidad que se suele detectar cuando uno está armónico con aquello que lo rodea.
Las mesas blancas y las sombrillas verde oscuro, rodeadas de aromos amarillos tal vez envidiados por Van Gogh, tenían casi una misión, alinearse corteses a mi paso para acompañar con la discreción del caso, la dirección final.
Nunca mejor dicho. Pero estaba segura. Ni una línea de humedad en la palma de mis manos delataba ansiedad ni vaivenes emocionales.
Tenía la seguridad de la golondrina que viaja rumbo al sur atravesando continentes, sin desviarse un milímetro del destino.
Ellas como yo guardaban el rumbo de la memoria superior, que se suele recibir de manera indiscriminada, irracional, concedida.
La sabiduría consiste en aceptar ese equipaje de certezas y agradecer, algo que practico con perseverancia.
Allí donde la penumbra era más que grácil, y los tonos se resumían, estaba él y su lugar. Camino del encuentro, a veinte pasos del duelo, recogí de una bandeja que marchaba en sentido contrario, portada por una camarera nórdica, la copa helada del chardonay, más oro que nunca, más frágil bajo mi lengua, que nunca, más escurridizo hacia mi garganta que nunca. Pero sucedió que tenía tanta sed como hambre, la posible y mágica combinación que da el saberse esperada por quien uno desea que la espere.
No necesitamos más que rozarnos la piel para que nuestros labios se dijeran lo necesario, con la intensidad y posesión generosa que no mide plazos, teníamos tanto que decirnos sin palabras, que las caricias detuvieron el murmullo de la brisa, hubo un silencio expectante, superior, pero necesario.
Debíamos modular urgencias. Aquel diálogo silencioso, donde las miradas naufragaron para siempre, tenía que terminar con la incertidumbre y los tonos ocres.
Los dos fuimos homenaje a la luz. Bebimos paladeando los minutos previos.
Teníamos la vida por delante, los dos lo sabíamos y queríamos que, por un momento pudiéramos cerrar y borrar la puerta del pasado.
El sueño estaba comenzando…

INTIMO MOMENTO

"LLÉVAME" Obra y poema de Teo Revilla

Llévame a quererte más allá
de la dicha de estos días.
Llévame a quererte en el corazón
de luces, en las manos del amor
y del regalo. Llévame entre reflejos
transparentes de relumbres y estrellas
a tu alma. Entrégame a tu cuerpo
cálido y haz el recorrido sinuoso
por mi piel. Déjame reposar luego
en el anillo de tu abrazo,
en la cálida delicia de tus senos.
Llévame -entre poro y poro- de beso
en beso, déjame quererte.


Poema de su libro "Luces y Sombras"

PINTAME CON FLORES

Poema y obra de Graciela Bertoldi
Píntame amor,
píntame con flores.

Que de tu boca,

paleta de suaves matices,

de tus dedos apincelados,

hagas de mi tu mejor obra.