Es el EROTISMO de las más típicas y notorias manifestaciones de lo Humano. Participa por igual del AMOR y la SEXUALIDAD. A aquel le pone la carne y a ésta le quita la animalidad y le pone trascendencia.
Así, por el EROTISMO, la SEXUALIDAD queda dignificada, y el AMOR energizado. ( María Zambrano )

jueves, 1 de enero de 2009

HISTORIAS DE AMOR

Relato y fotografía de Juan Pellicer
Cogidos y cosidos de las manos, explorando caminos hasta ahora desconocidos. Sensaciones que nos hacen vibrar, sensaciones maravillosas, increíbles, mágicas, donde casi nada importa y lo que importa sólo es entendido por los amantes. Amantes locos, ciegos, que, haciéndose uno, inventan, todos sus días, envueltos en millones de colores,
Sintiéndose dueños de otros corazones, desconocidos, los suyos, prestan la voz para que sean aquellos los que hablen, haciendo realidad la dicha de amar y ser amados.
Historias de amor. Bellas historias de amor, donde dos cuerpos, abrazados, encontrados, cómplices de silencios, uniendo pasados y presentes, inician desde su hoy desbocado, la búsqueda de su futuro.
Historias de amor que nacen antes de la mirada, del roce. Que se nos descubren íntimas y nos llaman, y nos llevan a mundos asombrosos y fascinantes donde un simple beso, una simple caricia se convierte en la mayor emoción jamás imaginada. Historias de amor deseadas, ansiadas; momentos que se convierten en infinitos, donde voluntariamente nos permitimos sentir que no nos conocemos. Historias donde el tú y el yo, dejan paso al nosotros; donde el nosotros, toma un poco de cielo, y desde allí se descubren nuevos mundos con nuevos cielos.
Historias de amor; tristes unas, alegres otras. Las unas, las tristes, porque acabaron aún sin comenzar, porque se vivieron sin sentir, o se sintieron sin vivir. Tristes porque con el corazón tan lleno de amor, jamás tuvo la ocasión, pobre de él, de poderlo expresar. Tristes porque esa historia de amor que quiso, no pudo. Y tristes porque cuando se ama se sufre, y se sufre porque, seguramente, será mucho lo que queremos y poco lo que podemos; porque queremos con el corazón pero solo podemos con la cabeza.
Y alegres, si historias de amor alegres. Pero estás poco tienen que ver con los enamorados, quizá por ello sean menos importantes. Para los enamorados no es alegría, es mucho más, infinitamente más; para esos enamorados su amor es vida y muerte, es principio y final, es aquí y ahora. Para ellos, su historia de amor es lo que, mañana, cuando uno falte, en las frías y solitarias noches, buscando la luna a través de la ventana, oirá del otro. Las alegrías de las historias de amor, solo corresponden a los que, estamos fuera, o lejos. Es la misma alegría sentida a ver una bella flor regada tras recibir el fino roció del alba, o la sentida al dar un paseo en soledad tras la tormenta. Es la alegría que siente el que sueña y espera.

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